El mejor café de Costa Rica casi nunca se queda en Costa Rica
Yarumo nació para traer ese mismo café — el que normalmente sale del país — directo a la mesa costarricense, con el nombre de quien lo cultivó.
Cómo empezamos
Costa Rica exporta algunos de los cafés más reconocidos del mundo, pero gran parte de quienes lo cultivan nunca lo han probado terminado — y menos con su nombre en la bolsa.
Yarumo empezó como una pregunta simple: ¿por qué el café de especialidad, el que califica para exportación, casi no llega al consumidor costarricense? Y una decisión igual de simple: si va a llegar, que llegue con la historia completa — la finca, la familia, la altitud, el proceso — no como un producto genérico de estante.
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Trazabilidad real
No "café de Costa Rica" — café de una finca, una familia, una cosecha específica.
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Calidad sin concesiones
El mismo estándar que exige un comprador internacional, no una versión reducida para el mercado local.
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Visibilidad para quien lo cultiva
Cada compra reconoce por nombre a la familia productora detrás del lote.
¿Por qué Yarumo?
Frente a nuestra casa hay un árbol de guarumo. Ahí llegan tucanes, perezosos y pavas negras — los vemos casi todos los días, y ya son parte del paisaje que le enseñamos a nuestro hijo.
Bajo ese mismo árbol, mi papá le enseñó a mi hijo de tres años “La pava negra”, de Miguel Salguero y Lencho Salazar. Verlos ahí juntos, mi papá cantándole a mi hijo frente al guarumo, es una de esas imágenes que uno guarda para siempre. Tres generaciones, un mismo árbol, una misma canción.
Por eso, cuando buscábamos el nombre para esta marca, pensamos en “Yarumo” — variante de guarumo que se usa en otras regiones de Latinoamérica. Nos permitía tener un nombre propio, distinto, sin perder la esencia de lo que representa ese árbol para nuestra familia.
Yarumo nace de ahí: de nuestra casa, de mi papá, de nuestro hijo, del árbol que vemos todos los días. Y hoy queremos llevar ese mismo sentido de tradición y familia a otros hogares, a través del café de nuestros productores.
Un espacio pequeño, a propósito
Trabajamos con un grupo reducido de familias productoras — no porque no haya más café bueno en Costa Rica, sino porque la trazabilidad real no se escala de cualquier forma. Preferimos conocer bien a pocas familias que perder el hilo con muchas.
De vez en cuando, eso sí, nos encontramos con algo que no podíamos dejar pasar: un microlote único, disponible solo mientras dure. A eso le llamamos Ediciones Especiales